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Composición II - Encuadre y colocación de los elementos
Ir a artículo anterior: Composición I - Introducción y elementos que intervienen
Encuadre Los humanos podemos observar un espacio sin limitaciones, sin embargo con la cámara estamos limitados por los cuatro lados, por ese motivo necesitamos elegir aquello que queremos que entre o no en nuestro cuadro. Definiremos encuadre como aquello que el fotógrafo sitúa dentro de la fotografía, la porción de escena que elige captar. Ante un mismo motivo cada fotógrafo puede elegir hacer una fotografía diferente captando unos u otros elementos. En esta selección de lo que sitúa dentro de la fotografía y cómo se hace, aunque ninguna es norma estricta, existen algunas directrices que se pueden tener en cuenta, a saber:
Es importante repetir otra vez que no existen reglas rígidas respecto a la composición y mucho menos con respecto a dónde deben colocarse los objetos dentro del encuadre, no obstante, es importante que el fotógrafo conozca algunos recursos cuya eficacia está demostrada y que pueden ser de utilidad para resaltar el motivo o transmitir distintas sensaciones. En las culturas occidentales, derivado de los sistemas de escritura, las personas acostumbramos a mirar de arriba a abajo y de izquierda a derecha (en las culturas árabes y orientales dependerá igualmente de su sistema de escritura). Además, la mirada no se mueve normalmente de forma uniforme sino que se suele detener en ciertos puntos equiespaciados al mismo tiempo que avanza en el recorrido que esté siguiendo. En estos puntos es donde se concentra por defecto el interés del espectador y es donde debemos colocar el motivo que deseemos resaltar en nuestras fotografías. De esta forma nace la llamada regla de los tres tercios, parte de las llamadas reglas de oro de la composición, esta nos indica que si dividimos imaginariamente la imagen en nueve cuadrículas iguales, sus puntos de intersección son los que mayor atención recibirán del espectador (y en el orden antes indicado). En la misma línea de la regla de los tres tercios existe una similar y usada desde la Antigüedad en Bellas Artes, conocida como [[proporción aurea]], divide igualmente la imagen en nueve partes, sin embargo estas no son iguales entre si, se obtiene mediante fórmulas matemáticas y habría dos disposiciones similares a la regla de los tres tercios, visibles en la fig.1 y 2. Proporciona un encuadre más dinámico y menos estático que el de la regla de los tres tercios. ![]() Debido a esto podrá deducirse igualmente que el motivo no debe ir centrado en el encuadre sino que es preferible desplazarlo ligeramente a la izquierda ya que así se obtienen imágenes menos simplistas, más atractivas y que ayudan al ojo a recorrer los puntos de atención. Por otro lado el fotógrafo debe tener presentes las líneas dominantes de la composición que está realizando y utilizarlas para dirigir la atención del espectador, no desviarla. Se puede hallar una línea casi en cualquier cosa. Una de las normas más populares de la composición se basa en la repetición de las líneas y objetos, especialmente cuando el tema es una estructura. Las líneas pueden ser, horizontales, verticales, curvas u oblicuas. Las diagonales y líneas en "S" son mucho más interesante que las líneas paralelas, se utilizan para imprimir un cierto movimiento a las fotos. El caso más básico de línea dominante es la de horizonte, con esta crearemos la segunda de las reglas de oro, llamada regla del horizonte. La línea de horizonte actúa de referente para el espectador y es conveniente colocarla recta (no inclinada) y no en el centro vertical de la imagen sino a dos tercios (por arriba o por abajo) ya que si se coloca la línea del horizonte al centro se obtendrá una imagen descriptiva, inexpresiva; mientras que al bajarla o subirla estamos primando el cielo, el mar o la tierra como fondo (o incluso motivo) de la imagen. Hay que destacar que la regla se debe aplicar incluso cuando el horizonte no se encuentra presente pero existe una línea horizontal que tiende a dividir la escena en dos espacios distintos. Otro caso típico son las líneas diagonales que a menudo se forman en las fotografías: pe. una barandilla de un paseo, una acera, un camino... todos estos elementos forman líneas dominantes en la fotografía y pueden, por tanto, ser usados para conducir la atención. Un recurso habitual es colocar estas líneas en las diagonales de la fotografía haciéndolas coincidir con una o más esquinas de la misma: así el ojo recorrerá esas líneas desde las esquinas a los centros de interés ayudando a dirigir hacia ellos la atención del espectador. Al cortar las líneas dominantes con uno de los lados de la fotografía ésta parece interrumpirse bruscamente, mientras que al llevar una línea a una esquina da la sensación de continuidad. Finalmente, es importante resaltar dos casos especiales de líneas dominantes: la mirada y el movimiento, que conformarían la tercera y cuarta regla de oro, la regla de la mirada y la regla del movimiento:
Ir al artículo siguiente: Composición III - Enfoque selectivo y ángulo de la toma Última edición por Caiser; 16-sep-2007 a las 00:40. |
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