A ver, lo primero siempre es situar la luz principal. Ésta es la que de determina el contraste del retrato (para el ejemplo). Tendrá el contraste que quieras dependiendo de los factores que actuan sobre el (tipo de luz, difusor, distancia...). En principio, si se quiere conservar el protagonismo y carácter de la luz principal la luz de relleno debe ir desde el mismo punto de vista que el objetivo. Así, ésta solo afecta a la gradación de los tonos, no al contraste.
Dicho de otro modo. Si con la luz principal, la luz clara en la cara es un 8 y la sombra es un 3 (5 puntos de diferencia -los puntos no responden a nada, los invento para el ejemplo-) al aplicar el relleno, la luz alta quedaría a 11 y la sombra a 6, seguiría manteniendo la diferencia de 5 puntos de contraste, todos los tonos suben tres puntos pero sin alterar la gradación.
Sin embargo si rellenas en sintido opuesto a la luz, como se suele hacer, lo más seguro es que el resultado fuera que la luz alta siguiera en 8 pero la sombra y algun medio hubieran subido.
Si, tienes una foto con menos sombras, pero con menos volumen y contraste.
Del mismo modo aplicando este principio es mucho más fácil controlar luego las luces que restan porque la imagen es mucho más predecible. Tienes la toma y el contraste definido desde un principio y todo lo que pongas después no afectará a esto.
Lo que pasa es que una cosa es la teoría y otra la
práctica y cuando estás probando luces, al final encuantras lo que te gusta y queda bien dando lo mismo si es por reflexión al suelo o donde sea.
Pruébalo y me comentas qué tal.
Un saludo.
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