Cuatro interminables y duras jornadas de camino sobre el Sahel, temperaturas que día a día sobrepasaban los 48º; a lo lejos, algunas acacias nos servían para protegernos del sofocante calor. Fue bajo una de ellas cuando me quede mirando a Asari de forma interrogante.
-¿Encontraremos a los Bororos?
Su respuesta fue:
-Mi honor va en ello.
Al anochecer nuestras tiendas de campaña estaban montadas a menos de cinco metros de un asentamiento Bororo.
...