Completamente de acuerdo con todo lo que dices.
Si partes de la base de que todo es ciencia y por tanto sujeto a reglas físicas o químicas, entonces no "pensamos" realmente. La ética en este contexto claro que puede existir y es posible, de hecho la tenemos. Pero las éticas no dejan de ser un conjunto de reglas definido por los hombres (por el caos de sus átomos...). Para mí la ética es una invención creada ante los miedos del hombre y para evitar anarquías. Y de la ética a las religiones hay un paso (y lo peor, al código penal medio paso). Disculpa toda la mezcla que hago, no tengo formación filosófica, sociológica ni teológica, soy informático

, y por eso te voy a poner un ejemplo (muy absurdo) de lo que quiero decir: para simplificar imagínate que fuesemos tan 'listos' que nuestro cerebro tuviera sólo la capacidad de "decidir" lo siguiente: avanzar o girar a la derecha o izquierda. Cómo esa decisión es ficticia, el avanzar o girar dependerá únicamente del estado físico o químico en el que nos encontremos, así que si avanzo no lo he "decidido" yo. Llegaría un momento en que estaríamos chocando continuamente, y ahí es donde entra la "ética", se crearían unas normas por encima de los individuos que regirían lo que está bien y lo que está mal, por ejemplo que si viene alguien por la derecha no gires a la derecha porque te vas a chocar. Pero llego yo y digo, ¿y por qué crear una "ética"? ¿Por qué unas reglas que definan el bien y el mal? ¿y qué más da que nos choquemos? Si al final somos átomos sin nada que los gobierne, ¿qué nos diferencia de las corrientes de aire que chocan entre sí?
Pero egoístamente, por miedo (sentimiento provocado a su vez por ...), porque no me quiero chocar, me interesa que haya unas reglas: ética. Mediante la ética estás creando también una capa de abstracción.
Si yo no pongo una capa de abstracción sobre todo esto (a la capa la puedes llamar alma, sentimientos, el Yo, sentido arácnido

) la vida (al menos la mía) no tendría absolutamente ningún sentido.
Vuelvo a pedir disculpas por el desorden ocasionado por mis caprichosos átomos, pero acababa de leer las últimas páginas de "Vida y destino" de V. Grossman, y me han dejado tocado por culpa de esta dichosa 'alma' mía.
Rasec, insisto en que estas 'cosas' hay que dialogarlas con una cerveza, un vino o una docena

. Seguro que tienes mucho que aportar.
Un abrazo.
Marcadores