
Iniciado por
BORIS
hay voy buscandolo y haciendome a la idea de vender el sigma
Ojo a trabajar con la focal fija de 300mm, ya que seguramente estás acostumbrado a trabajar en zoom (lo cual es cómodo pero genera vicios con respecto a la forma de encuadrar). Por algunas fotos que te he visto, parece que lo vas dedicar al fútbol, lo cual tiene el problema de que sólo os dejan los fondos de portería como zona habilitada para los fotógrafos.
Antes de adquirir un 300 2.8, yo probaría antes (con el Sigma fijado a 300mm) si la zona del campo de juego que te vaya bien de encuadre (ojo que es una zona fija y muy limitada) es la que deseas para tus imágenes. Ojo, que hay gente que prefirió volver al zoom porque no se acostumbraba a no coger todas las acciones en un partido. Parte se corrige situándose en otra zona del campo (hay que probar varias, pero eso no es posible en campos de fútbol profesionales), parte se corrige pasando del formato horizontal al formato vertical según los jugadores se te van echando encima, y parte se corrige trabajando primeros planos cuando tienes a los jugadores en tu fondo de portería.
Insisto: trabajar en encuadre fijo requiere una gran adaptación para los que están acostumbrados al encuadre variable del zoom. El tiempo que utilices con el Sigma fijándolo a 300 (cortándose una la mano para no ir al anillo de zoom, si hiciera falta) es tiempo que te ahorrarás de frustraciones cuando vayas a comprar un pata negra 300 2.8; sin hacer esa prueba antes, acabarás odiando al 300 2.8, por muy pata negra que sea. Y una vez que te hayas acostumbrado al 300 con la D200 (y no antes para no volver a los vicios del zoom), a partir de ahí puedes tener también a mano la D100 con el 80-200 para no tener sólo primeros planos cuando tienes a los jugadores encima.
Varias cámaras antiguas Kinkón (F2, F4, F4s, D70s, D200 y D300) y algunos pisapapeles Kíkkor DX
El problema general de los aficionados con respecto a los profesionales es que no sacan ventaja de su independencia; en lugar de experimentar y crear su propio estilo, se dedican a imitar a los que ya tienen cierto prestigio. Así, lo más probable es que acaben formando parte de aquella sociedad dedicada a la mutua admiración que recibe el nombre de club fotográfico, perdiendo la oportunidad de realizar algo original, algo nuevo, diferente al resto. (Andreas Feininger, “Die Neue Fotolehre”)
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