Nada mejor que una tarde primaveral para tomar el sol junto al río Guadalquivir y hechar una siesta mientras el resto de la ciudad acompaña a las procesiones en sus recorridos hasta la catedral hispalense.
Nada mejor que una tarde primaveral para tomar el sol junto al río Guadalquivir y hechar una siesta mientras el resto de la ciudad acompaña a las procesiones en sus recorridos hasta la catedral hispalense.
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