Tras un día agotador, mis hijas adolescentes convencieron a su madre, sin excesivo esfuerzo, para pasar unas horas de compras. El padre, mientras, aprovechó para fotografiar los alrededores en tonos iguales a los del cielo de la ciudad: grises.
Tras un día agotador, mis hijas adolescentes convencieron a su madre, sin excesivo esfuerzo, para pasar unas horas de compras. El padre, mientras, aprovechó para fotografiar los alrededores en tonos iguales a los del cielo de la ciudad: grises.
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