Sobre la seguridad en Praga
Sobre la seguridad en Praga la verdad es que se puede llegar a caer en la paranoia si haces caso a lo que te cuentan incluso los propios checos. Te pongo como ejemplo lo que me pasó a mí: yo llegué a Praga en tren, porque cuando era estudiante hice un recorrido por la Europa del Este con el Interrail. Bueno, bajé del tren en Praga y lo primero que me encontré es a un señor que me dió un papel donde ponía en inglés y en alemán que antes, con el comunismo, la seguridad en Praga era absoluta, pero que ahora con la democracia estaba todo lleno de ladrones y nos recomendaba a los turistas que estuviésemos en alerta durante las 24 horas. A mí el mensaje del papelito me recordaba al típico discurso que se escuchaba en la España de la Transición: "¡Esto con Franco no pasaba!". Recuerdo que mientras caminaba hacia el vestíbulo de la estación no hacía más que gritarme: "Be careful! Be careful!".
Bueno, a mí ya empezó a entrarme el acojone, que se intensificó cuando me dirigí a la consigna de la estación para dejar mi mochila y me encontré con un grupo de cuatro japonesas, de las cuales dos estaban llorando como magdalenas e intentando comunicarle algo al responsable de la consigna, que era ya algo mayor y de inglés no entendía ni papa (y es que el inglés de las niponas tampoco era para aprobar el First Certificate, y entre sollozos pues menos aún). Ante esa escena, me veo un poco obligado a preguntar por lo obvio, y a trancas y barrancas me cuentan las japonesitas (otras interraíleras como yo, que en su caso pretendían ir de Barcelona a Estambul en 10 días, o sea, a lo japonés) que a una de ellas le habían robado la cartera que llevaba en el bolso (que seguramente lo llevaría abierto y bien expuesto al público, como suele ser la costumbre también en Japón) y le habían dejado pelada. En cambio, los cacos no se interesaron por el dinero de la segunda japonesa, sino por su pasaporte, que ahora seguramente llevará la foto de algún otro ciudadano asiático en situación ilegal en Europa para hacerle pasar por turista nipón y de esa manera "legalizarle".
Y claro, mi acojone se multiplicó por siete... Afortunadamente, yo no puedo contar nada malo de aquel par de días que pasé en esa maravillosa ciudad (sí sólo dos, yo también como los japoneses), pero soy consciente de que podía haber pasado, pero como también me podría haber pasado en cualquier otro lugar del mundo. De hecho, el único sitio donde me han robado en mi vida es en Madrid, mi pueblo, pero nunca he llegado a tener por eso la sensación de que sea un sitio inseguro. Fijaos que estamos hablando de robos y trampas de lo más "inocentes": carteristas que te quitan todo de manera disimulada y al menor despiste tuyo, timadores que van a venderte gato por liebre. Son cosas que pueden pasar, el tributo que a veces se ha de pagar como viajeros que somos, y que en cualquier caso son el menor de los males. Y es que la cosa está muy malita por esta parte del mundo: algunos de los checos con los que conversé me hablaban de salarios que equivalían a las 30.000 pesetas, cuando en España lo normal por entonces era sobrepasar la cifra de las 100.000 pesetas (hablamos del año 1998, que es cuando fui). Y sin embargo, los precios de las cosas no son tan baratos, como podréis comparar: en definitiva, que es duro llegar a fin de mes por esas tierras, y si nosotros aparecemos por allá con un pedazo de cámara digital réflex en la mano, haciendo gala de nuestra condición de ciudadanos del primerísimo mundo, pues las malas tentaciones pueden llegar a ser monumentales...
Cuando nos referimos a Praga o a cualquier otro lugar de la Europa del Este, de lo que no se habla es de robos con violencia o de asesinatos a turistas, como sucede en otras partes del mundo ¿Entonces, se puede decir por eso que Praga es un sitio inseguro? En la actualidad, pienso en lugares inseguros y mi mente automáticamente se dirige a Iraq...
Mi recomendación para un viaje tranquilo a Praga: precaución y sentido común. Y si pasa algo (aunque lo más normal es que no pase nada), pues seguro que al final tendrá solución y de paso ya tendremos algo que contar a nuestros nietos en el futuro.
Todas las imágenes son mentiras. La ausencia de imagen también lo es.
Gao Xingjian
Ser es ser fotografiado.
Jorge Luis Borges
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