
Nunca es fácil relatar las experiencias vividas, fundamentalmente cuando apuntan tan de cerca al corazón; pero poder compartirlas siempre es un acicate y una oportunidad que no se debe dejar escapar. Aún más, cuando las personas que han protagonizado esta experiencia tan pocas veces tienen la ocasión de demostrar que, tras los muros de una prisión, hay algo más de lo que habitualmente se suele enseñar…
Todo comenzó en un pequeño Centro Penitenciario, algo perdido en la geografía de Galicia, en el que, quizás por esa localización casi en medio de la nada, su población es mayoritariamente inmigrante, con internos de un gran número de diferentes nacionalidades, la mayoría de los cuáles han venido ilegalmente a nuestro país huyendo de la miseria de sus lugares de origen y, para los que el delito, verdaderamente en demasiadas ocasiones, ha sido sólo una opción para poder sobrevivir. Esa amalgama de culturas nos dio la idea de organizar el proyecto europeo “Sin Barreras”, sobre el que no voy a extenderme y, para el que quiera conocer algo más, al final tenéis la dirección del Blog. Y así surgió la idea de realizar este “Camino” tan especial, ya que no encontramos mejor marco que el Camino de Santiago, que milenariamente ha servido de ensamble de culturas.

Pero voy a dejar que sean “ellos” quienes os lo cuenten, desde su propia perspectiva y a través del Diario que nuestros alumnos fueron realizando a lo largo de las diferentes etapas de la Ruta Jacobea, en el que personas de países tan dispares como China, Liberia, Rumanía, Venezuela, Irlanda, Francia, etc. plasmaron sus diferentes experiencias en un Camino que para ellos significaba un pequeño sueño de Libertad.


“Después de nuestra visita a la aldea de O Cebreiro, comenzamos la marcha. A esos 1.300 metros de altitud, podíamos disfrutar de un panorama incomparable, un paisaje a la vez virgen y fértil. Nuestros primeros pasos nos llevaron a lo largo de una carretera asfaltada, algo más de cinco kilómetros donde tomamos una bifurcación, un camino perdido en medio de la vegetación. Así, continuamos alternando pequeños senderos donde constatamos que esta región ha podido aún guardar su identidad; la gente convive con la naturaleza y ésta se lo devuelve bien; sus animales viven entre ellos, como en simbiosis, los unos para y por los otros, así como nuestro grupo, que solidariamente caminábamos los unos con los otros, los unos por los otros…”
M. L. (Francia-Argelia)


“Descubrí que el Camino tenía para mí el mismo significado que la vida misma, con sus dificultades colina arriba, pero fácil y rápida colina abajo; con sus obstáculos de charcos, excrementos de vacas y barrizales resbaladizos, pero también agradables tramos limpios y llanos… como la vida misma. Con la seguridad de que te ibas a ensuciar o a mojarte durante el recorrido, pero… ¿permitirías que esto te desanimase o disfrutarías del viaje? Tal vez tengas que saltar un muro para evitar un problema, puede que te encuentres con alguien a quien tengas que echarle una mano, aparecer de repente a la cabeza del grupo dando grandes zancadas o quedarte atrás o, incluso, seguir el ritmo en medio de todos… como lo que se hace en la vida”
V. M. K. (Irlanda)

“La mejor imagen que recuerdo fue la de una pareja de estadounidenses, los dos ancianos, el cabello blanco,el paso lento de sus años y lo que más me atrajo mi atención fueron sus manos, sus manos unidas, enlazadas una a la otra siempre, sin soltarse. Ella tiró de él hacia un lado cuando paso un coche y cuando vieron que nosotros les alcanzábamos también se retiraron para dejarnos pasar. Al llegar a su altura nos ofrecieron una sonrisa y un saludo.
¡Qué dulzura y encanto en sus expresiones! Los dos acompañándose, sosteniéndose y enamorándose, sí, mutuamente, tal vez más de la mitad de sus vidas, aumentando su amor con el paso del tiempo. Creo que ellos han encontrado lo más bello que nos puede ofrecer la vida y que continuarán en una eterna luna de miel. Estoy seguro de que, cuando lleguen a Santiago, el Apóstol también cogerá sus manos unidas y les sonreirá…”
W. L. L (China)

“Iniciamos así una jornada que abría las puertas a una insospechada caminata de hechos y circunstancias que me darían a conocer aquello que me ligaba cultural y hasta genéticamente con la parte de este continente y las tradiciones ancestrales de sus gentes.
Una de las experiencias más agradables que me he llevado ha sido la de observar en el transcurso del Camino muchas construcciones antiguas, algunas hasta de la expansión romana por este lado del continente. He visto la calidad de los puentes que hasta hoy día siguen cumpliendo cabalmente su función. Asimismo, he contemplado iglesias, capillas y pinturas antiguas que representan los hechos de la tradición cristiana”
E. S. R. (Venezuela)


“La diversidad racial del grupo que caminábamos juntos podría parecer, cuanto menos, curiosa para los que no supieran de qué se trataba, dado que estaba integrada por un blanco, un chino, un negro, un sudamericano y un marroquí, formando un pastel de lo más pintoresco posible. Sin embargo, con el paso del día se me confirmó que la gente que encontrábamos en nuestra ruta no dejaba entrever ningún signo de curiosidad, ni se extrañaba de nuestra pequeña pandilla, que vista desde dentro era muy diversa, pero… ¿desde fuera?
Nuestros compañeros de viaje, los maestros del Centro de Adultos, nos explicaron que dada la antigüedad del Camino y la diversidad de los peregrinos que han marchado por él y han vivido las mismas experiencias que nosotros, no extrañan a nadie y esto es algo que he comprobado a lo largo de la ruta”.
D. V. Rumanía

“Había troncos gigantes en aquel paisaje, de manera que nosotros éramos mezquinos comparados con ellos. Había muchas hojas secas que, como los niños tenían miedo de alejarse de sus madres y se agarraban aún a sus ramas. Pasó una ráfaga de viento y cayeron algunas de ellas a la espesura: fue algo natural y rápido. Es estar frente al proceso de la vida si te fijas bien en tu alrededor: el nacimiento en aquellos brotes de hierbas, el crecimiento en aquellas hojitas enroscadas, la decrepitud en las hojas secas y la muerte de las hojas convirtiéndose en tierra. Es la norma dela naturaleza y es inevitable, no importa qué altura va a crecer, ni tampoco tiene importancia la belleza. Naces, creces y regresas a la tierra de la que naciste”
W. L. L. China

“Caminando así, como de repente, llegamos a un pueblecito donde paramos a descansar un rato. Yo me senté al pie de una cruz que había en el centro del pueblo y entonces oí una voz cantándome en mi interior, canción que escuché atentamente porque no era otra cosa que una inspiración natural que fluía en el aire. Como soy músico y me gusta hacer canciones, la grabé en el disco duro que es mi cerebro para poder apuntarla después en mi libreta canciones. Fue realmente una sensación inolvidable.
Después de comer, Alí me pidió que cantara y entonces rememoré aquellas notas que había escuchado en mi interior sentado en aquel cruceiro. La música no puedo transcribirla pero sí la letra:
Un cruce frente a mis ojos,
Camino que has de elegir;
Cientos, cientos de consejos
Repiten una, otra vez,
No sabes qué es lo que harás,
A ciegas vas sin parar,
Fluye el viento entre las calles
Buscando la libertad
¡Como el viento que fluye
Buscando libertad, libertad…! (bis)”
M. B. B. Liberia


“Un día antes había hablado con un amigo que ya tenía experiencia en el Camino y me aconsejó que llevase botas porque parecía que iba a llover. Yo sólo tenía deportivas, así que pedí prestadas unas botas. Desgraciadamente, las botas eran demasiado pequeñas y pesadas, de lo que no me dí cuenta hasta el día siguiente.
Así que después de siete u ocho kilómetros no podía soportar más el dolor y paramos en un pequeño restaurante del camino y esperamos a que uno de los profesores nos trajese unas vendas. Mientras esperábamos, pinchamos las ampollas con una aguja que nos dio un amable peregrino. Después de poner la venda y los otros zapatos fui capaz de continuar andando sin dolor alguno.
Durante el siguiente tramo se me ocurrió que lo que me había ocurrido con los zapatos, también ocurre en la vida diaria, especialmente en la cárcel. Cuando entras en la prisión por primera vez, también llevas los zapatos equivocados, cada paso que das te duele, empiezas a temblar y llega un momento en el que piensas que ya no puedes aguantar más. Quieres volver a ponerte tus zapatos, tus pensamientos, tu dolor, tu vida anterior. Y después de un tiempo empiezas a cambiar, tus pensamientos cambian, el dolor se atenúa, tienes zapatos nuevos. Estos zapatos no son perfectos, también hacen daño en algunos puntos, pero son mucho mejores que los viejos y te sientes mejor ahora. Por eso es necesario cuidar de tus zapatos nuevos, tener cuidado de no estropearlos, para poder mantenerlos durante lo que te queda de camino hasta que encuentres otros mejores”
C. L. Alemania


“A partir de Amenal el paisaje empezó a rendirse a eso que llamamos “el progreso” y que con la excusa del desarrollo, casi siempre nos hace perder de vista lo que de verdad nos hace grandes y así, entre ruido de aviones y coches fuimos llegando al Monte do Gozo, que enseguida te hace comprender el por qué de su nombre. Pienso que para el antiguo peregrino que sólo oía los cantos y gorjeos de las aves, el haber escuchado los rugidos de las turbinas de los aviones y de los motores de coches y camiones, se le habría antojado como los estertores del mismísimo Satanás para amedrentarle, impidiendo así que alcanzara, ya a las puertas, como última tentación, la meta anhelada.”
J. B. V. España

“Llegamos a la catedral y… me quedé boquiabierto. No tengo palabras para expresarlo, lo digo de corazón. Ni siquiera en los documentales la he visto tan espléndida. Entiendo que su construcción se haya prorrogado en diferentes épocas, en siglos sucesivos pero, creo yo, que al final ha aportado aún más grandeza y belleza, enriqueciendo y fortaleciendo su arquitectura que no pertenece a un estilo definido, aunque el románico es evidente, alcanzando su perfección.
Según veo en las caras de los demás, las mismas impresiones y sensaciones se desprenden de ellas. Hay que ver a todos los peregrinos llegando a la plaza cómo se quedan deslumbrados ante su esplendor. Todos, viejos y jóvenes, altos y bajos, pobres y ricos, todos cansados y el gozo en su corazón que asoma en el brillo de sus ojos. Somos muy pequeños ante esta magnificencia hecha piedra, pero nos sentimos grandes por haber llegado hasta aquí para contemplarla.”
D. V. (Rumanía)

He intentado poner imagen y palabra a sus vivencias y a sus sentimientos a lo largo del Camino y,aunque no puedo ponerles voz, estoy seguro de que podréis imaginarlas. Con esos singulares acentos que denotan su procedencia desde múltiples lugares de nuestro mundo; tantas culturas y tan diferentes costumbres aunadas a través de la magia de este Camino milenario que siempre ha sido engranaje de civilizaciones y en el que, día a día, desde O Cebreiro hasta el sepulcro del Santo, nos ha servido a todos para que cobre un nuevo y verdadero significado la palabra Libertad.

En todos nosotros está valorarla en lo que realmente significa…
A Santiago desde mi Celda: Actividad enmarcada en el Proyecto Europeo Grundtvig “Sin barreras”.
http://withoutbarriers.blogspot.com/













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