
Allá por Octubre del año pasado un chico llamado Enrique Pacheco me escribió un mensaje a mi Flickr ofreciéndome hacer en Islandia un taller de fotografía nocturna pues sabía de mis fotos de Bardenas. En seguida acepté con una enorme ilusión y a partir de ese momento iniciamos una amistad que cada día va acrecentándose. Al final no dispuse de fechas para hacer el taller (que queda pendiente) pero surgió la oportunidad de ir a Islandia en Marzo a hacer fotografía nocturna y diurna, ya que en esas fechas la jornada de luz se divide en dos mitades casi iguales, y la aproveché.
Yo tenía referencias de Islandia por compañeros de OD que ya habían estado y por fotografías que había visto en la red, pero una cosa es ver esas fotos, oír hablar del lugar, y otra muy distinta estar allí presente.Así que realizados los preparativos, el día 9 de Marzo salí desde Bilbao hacia Londres para hacer escala antes de tomar el vuelo a Reykjavik. Desde Bilbao hice el viaje con el fotógrafo profesional de naturaleza Juan Carlos Muñoz y en Londres nos unimos al grupo de 9 españoles que viajabamos a Islandia.Llegamos ese mismo día a las 11,30 de la noche con un aterrizaje muy emocionante pues la pista estaba completamente congelada, nevaba un poco y salvo las pistas totalmente congeladas, lo demás tenía una generosa capa de hielo-nieve. Tras recoger los equipajes y ponernos rápidamente la ropa de abrigo, Enrique nos llevó directamente a un lugar algo alejado del aeropuerto (a unos 20 Kms) pues el cielo estaba despejado y… ¡había auroras! Todos estábamos emocionados pues nos habían prevenido de que no siempre aparecen y además, la previsión del tiempo allí es muy cambiante. Hay un refrán islandés que dice que: si no te gusta el tiempo, espera un rato.
Así que nos llevó a un lugar en el que había una estación meteorológica o algo así y allí podíamos contemplar en una vasta llanura las auroras boreales que estaban muy activas y danzarinas, fue una pena que hubiera contaminación lumínica pero algo ya hicimos aunque sólo fue una mera práctica, eso sí, muy emocionante:
Llegamos muy tarde a dormir a Reykjavik pues el aeropuerto se encuentra a 50 Km y el límite de velocidad allí es de 90 Km/h y no es de extrañar pues la carretera estaba completamente helada.
Descansamos en una residencia muy cómoda y confortable y al día siguiente tras un buen desayuno nos pusimos en marcha.
El plan de viaje era recorrer parte de la costa sur de Islandia hasta llegar al lago y glaciar de Jokulsarlon que es espectacular.
Hicimos una parada corta en una cascada muy famosa llamada Urridafoss, todo estaba nevado y congelado pero salió un día realmente precioso, había una luz especial (allí el sol incide de otra manera y la luz no es dura) de allí os muestro dos imágenes:

Una vez que reanudamos la marcha, yo quería detenerme a cada paso pues por todas partes los paisajes son increíbles, todos los lugares están llenos de parajes interesantes y lo bueno de todo es que la carretera general es muy accesible, casi en cualquier punto uno se puede detener sin problemas de tráfico. La carretera general allí es como una secundaria de aquí. Está muy bien señalizada pero no hay arcén ni barreras que impidan aparcar en los laterales de la calzada.
He de comentar que es muy interesante viajar allí en invierno porque así se conoce Islandia tal cual es (la mayoría de las fotos que había visto de allí son de verano) y además, como es temporada baja, los precios son más baratos.
Sí es verdad que hay que ir con buen equipaje de abrigo porque hace bastante frío y son frecuentes las fuertes ventiscas, pero como es un frío seco, es muy llevadero.
Islandia tiene un nivel de vida alto, los islandeses disfrutan en general de sueldos altos. Allí prácticamente todo se paga con tarjeta, incluso cuando se va a comprar el pan.
He de aclarar que yo alquilé un coche (un Wolkswagen Polo estupendo, preparado para circular sobre hielo), pues yo volvía a España un día antes que el resto del grupo y quería aprovechar el viaje de vuelta por la noche para ir haciendo fotografías nocturnas, como así sucedió.
Reanudada la marcha tras la visita de Urridafoss, nos encaminamos hacia Seljalandfoss, otra famosa cascada:

Allí permanecimos un buen rato hasta que nos pusimos en marcha hacia el alojamiento. Poco después haría muy mal tiempo (pero no adelantemos acontecimientos).
He de decir que allí las distancias son muy grandes y para hacer dos fotos distintas tienes que recorrer una media de 20-30 o 50 Km (al menos entre las cascadas más famosas).
A continuación nos encaminamos hacia la famosa cascada de Skogafoss, donde hicimos otra parada. Llegados a Skogafoss hicimos cada uno nuestro reportaje:

John Paul es la otra persona organizadora del viaje; es islandés y conoce como nadie la isla. Él es quien sale en esta foto.
Una vez terminamos allí pusimos rumbo hacia nuestro punto de alojamiento y en el transcurso nos pilló la ventisca que os he mencionado antes y de la que os he puesto una fotografía.
Los alojamientos allí están muy bien organizados, son limpios y en algunos de ellos dan algo de comida islandesa (alguna ensalada y el famoso cordero guisado y en sopa, que está buenísimo) el resto suele ser comida tipo burger. Los hospederos son personas muy amables y en inglés es muy fácil entenderse, todos los islandeses lo hablan estupendamente (asignatura obligatoria en los colegios)
Islandia está muy bien “amueblada” aunque hay que tener precaución de llevar el depósito de gasolina más o menos lleno. Allí las gasolineras funcionan las 24 horas pues van con tarjeta de crédito (y funcionan muy bien) y en la zona en la que nos movimos no faltaron.
Tras dejar nuestras cosas en el alojamiento salimos antes de cenar a ver el atardecer desde una playa que en verano está llena de frailecillos y está muy cerca de Vik, población pequeñita pero muy bien abastecida de todo. Allí pudimos contemplar este atardecer:
Playa cerca de Vik con Reynisdrandar a la vista
Playa de Dyrholaey
Ese día por la noche salimos a hacer fotos nocturnas, estuvo un rato despejado y después se nubló, allí pudimos hacer unas pocas fotos de Reynisdrandar que ya habéis visto en el foro:

El día 11 partimos de Vik hacia el glaciar Jokulsarlon, fueron muchos kilómetros de viaje en el que hicimos varias paradas muy interesantes, el buen tiempo volvió a acompañarnos en todo el viaje aunque había zonas con fuerte ventisca.
Y recorrimos un desierto helado muy bello que nos ofrecía hermosas vistas:

Tras la parada para comer, proseguimos viaje parando en varios lugares fantásticos antes de llegar a nuestro destino; visitando dos hermosos glaciares:


Llegamos finalmente a Jokulsarlon aprovechando el atardecer y antes de ir al lugar de alojamiento, estuvimos un buen rato deleitándonos con el paisaje que era bellísimo:

Y en él pudimos encontrar estas “perlas”

Y más avanzada la tarde pudimos hacer fotos de los montes lejanos, allí donde reside el glaciar:

Tras un buen rato en el lago (donde hicimos muchas fotos) pasamos a la playa de Jokulsarlon, que está a 200 metros de este lugar y que yo la llamo de los “diamantes”, y vais a saber por qué:




De estos lugares hicimos muchas fotos, la luz dio mucho juego y el cielo aunque algo soso, se alió con nosotros para completar las tomas en los mejores encuadres.
Volvimos al alojamiento para cenar y para hacer nuestra penúltima salida nocturna. He de decir que la noche del día 11 fue la más fructífera, al final regresé al alojamiento con 70 fotografías nocturnas del lago de Jokulsarlon con sus respectivas auroras boreales. Fue una noche en la que no sabías por dónde encuadrar porque las auroras salían a cada instante por cualquier lugar del cielo y tenías la cámara haciendo una foto y te perdías una aurora espectacular. Tuvimos muchísima suerte tanto por la climatología (noche semi despejada, la mejor para mi gusto) como por las auroras que salían por doquier.
De esa sesión creo que aún no he subido fotos al foro de paisajes pero ya os iré enseñando. A continuación va una selección:


El día 12 fue el último del viaje, por la mañana salimos a fotografiar y conocer una de las más famosas y espectaculares cascadas de Islandia: Svatirfoss cuyas paredes de basalto son impresionantes. Permanecimos una buena parte de la mañana y pudimos acercarnos justo hasta la base del salto de agua. Era una un espectáculo ver esa maravilla de la naturaleza…

Allí permanecimos hasta la hora del almuerzo. Tras la comida, visitamos otro glaciar que es muy poco visitado pero no por ello es menos espectacular, y nos hicimos varias fotos de recuerdo entre nosotros. Volvimos a Jokulsarlon, que estaba como un auténtico espejo y los icebergs se reflejaban en el lago de maravilla, la luz era una preciosidad y las focas retozaban no muy lejos. Pudimos hacerles un montón de fotos. Mi 100-400 circuló por unas cuantas cámaras…

Allí permanecimos hasta la hora de cenar. Regresamos y yo preparé mis cosas para iniciar el viaje de vuelta con John Paul por la noche. Antes de salir y de las despedidas, volvimos a Jokulsarlon para hacer otra serie de fotos nocturnas pero en ese momento estaba nublado. Aproveché para hacer una panorámica de 4 o cinco fotos nocturnas como despedida de aquel lugar:

Hicimos las despedidas e iniciamos el viaje de regreso. Paramos poco porque teníamos viaje bastante largo (casi 500 Km) y a 200 Km de Reykjavik se desató un temporal de nieve tremendo que nos ralentizó un poco la vuelta. Antes de eso nos detuvimos en un precioso glaciar donde estuvimos cerca de una hora. No había auroras esa noche. Hice varias fotos y os enseño esta panorámica de dos nocturnas que no termina por la derecha porque salía el monte en el que estábamos subidos y cortaba abruptamente la vista; sirve al menos como documento:

Hicimos la última parada en la cascada de Urridafoss que ya habéis visto al comienzo del reportaje.
La verdad es que estoy muy contento del viaje porque ha sido una experiencia muy especial: contemplar la interacción del sol y la tierra a través de las auroras boreales y ver un paisaje tan poco influenciado por la mano del hombre es un privilegio. Casi no tenemos acceso a ver la naturaleza tal cual es, y es una maravilla.
El viaje me ha acercado más que nunca a la conciencia del tiempo, a la edad, Islandia es una tierra muy joven que se hace así misma día a día y nos recuerda que tan sólo somos un soplo, una brizna de tiempo en la edad de la tierra.
Es una pena que allí ya se note el efecto del calentamiento de la tierra, porque se ve que los glaciares han llevado masas de hielo enormes que ahora son una pálida sombra. Ver esos maravillosos cielos diurnos y la limpieza y belleza de los nocturnos es una impresión que queda grabada en mi memoria para siempre. Espero poder volver y me encantaría que alguno de vosotros me acompañase. Quizás este mismo año…
Deseando que os haya gustado esta sencilla crónica de un viaje muy corto y muy intenso os doy las gracias por llegar hasta aquí.
Martín Zalba













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