

A finales de los años 50 empezaron a desarrollarse las nuevas cámaras réflex, aprovechando el desarrollo del pentaprisma que evitava la inversión de la imagen, en Europa la Pentacón saca modelos Contax y Practika, y las marcas japonesas, que en aquellos años iniciaban su expansión, apostaron por la SLR: Pentax (1957), Minolta(1968), Canon y Nikon (1959)... Cámaras de gran calidad, capaces de intercambiar objetivos y que se encuadraba y enfocaba a través del propio objetivo.

Un gran avance fue la salida de los objetivos zoom, objetivos que pueden variar, dentro de un rango, su distancia focal. Ya en el siglo XIX existían lentes similares para los telescopios, pero excepto alguna experiencia para el cine, la fotografía empleaba únicamente objetivos de longitud fija.
Con la aparición de las SLR , la versatilidad que proporcionaban estos objetivos adquirió toda su fuerza y la casa Voigtländer presentó en 1959 su zoom 36-82 y Nikon su 85-250mm y una sucesión de zooms de otras marcas, sobre todo a partir de los 80 al abaratarse su diseño y producción.

Estos avances tecnológicos: la diapositiva de color con procesado sencillo, la aparición de cámaras SLR y de objetivos zoom, tienen una gran importancia en el desarrollo de la técnica y el estilo fotográfico de Franco Fontana.
La película Eptakrom, con su procesado, le permitirá subexponerla y después darle un revelado más enérgico, de forma que los colores se saturaran más. La aparición de las SLR y de los zoom le permitirán conseguir encuadres cuidadosos desde distancias alejadas, gracias a la versatilidad de la distancia focal variable, y, gracias a las longitudes largas, aplanar la perspectiva y conseguir esos juegos de zonas de color situadas en un solo plano.
Hay que tener en cuenta que Fontana consigue sus imágenes sin empleo de filtros y sin complejos procesos en laboratorio.











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