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¡Yo, yo!
Quería hablaros de Spain Photo Stock.
Les escribí enlazándoles a mi portfolio, y proponiéndoles una colaboración. Me contestaron diciéndome que la persona encargada de la selección estaba de vacaciones (hablamos de octubre). Hasta febrero no volví a saber de ellos, diciéndome que mis fotos "encajaban" en su agencia. Me alegré, claro, porque podía proponer reportajes y galerías, aparte del clásico servicio de "archivo de imágenes".
Mi sorpresa llegó cuando, al cabo de unas semanas, me informaron de que habían firmado un acuerdo con una importantísima empresa editorial (la más importante en el mercado de la prensa rosa) para nutrirles de imágenes con destino a una plataforma nueva. Lo delirante es que Spain pensaba cederles el uso de las fotos... ¡gratis! El argumento era que así publicitaban la agencia y no sé qué tonterías de este calibre. Por supuesto, me negué: si una empresa quiere publicidad, que se la pague ella.
Tras muchas discusiones, quedamos en que yo no participaba en dicho proyecto y me limitaba al envío de imágenes con destino a las galerías. Para ello, les envié las fotos en baja resolución y sn documentar para, una vez realizada la selección, proceder a la introducción de palabras clave y demás.
Pues bien, muchas semanas después, recibo un mail preguntándome que porqué no estaban documentadas las fotos. Acabó mi paciencia. Comprendí con qué tipo de empresa estaba perdiendo el tiempo, y di por concluida la (no) colaboración.
Lo curioso es que, siendo una agencia que se presenta pomposamente en el mercado con el nombre de Spain Photo Stock, es imposible encontrar en su archivo fotos, por ejemplo, de la Semana Santa de Sevilla o de los Pueblos Blancos de Cádiz (cuando mi especialidad es, precisamente, Andalucía). Sé que hay fotógrafos que están contentos con ellos, aunque supongo que son los mismos que les regalan su trabajo sin pedir nada a cambio.
Por ese camino, les auguro dos telediarios.
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